sábado, octubre 20

...del final.

No beberé el güisqui hasta tener tres párrafos. Porque ya está bien de agarrarme el pellejo del codo, de arreglarme el pelo. Ya es suficiente de ser el personaje que actúa ahora. Me cansé. De hacerme pajas. De escaparme temprano. Sobre todo de no intentarlo.

Denosersincero.

Soy un gilipollas que va de listo. Encima sin creérselo. Que huye. Que no escribe. Cuando te construyes un friso de letras falsas sobre las acciones, la costumbre se vuelve camino seguro y solitario ("el sendero común del ciudadano moderno"). Sólo porque no lo intentas. No por humilde o tímido. Sino por vago y aburrido. Por MEDIOCRE.

Deja de tocarte la nariz. Deja de ser Paco. El que no tiene huevos de decir lo que piensa. El que se calla para no molestar. Ese. El que folla sólo cuando otra se empeña, y ni por esas (saludos Teresa).

Ya tome del güisqui, pero aún quedan mentiras por afirmar. Ya asesiné a mi sombra. Vine a buscarla desde 13.000 kilómetros y la apuñalé por la espalda, como un cobarde. Tardé tres meses. No quiero ser aquel (éste) al que no le importa. El que no sufre. Al que no le afectó que sus amigos de la infancia cosieran con un cuchillo a la abuela de un vecino. Se acabó el no me preocupa. Ese da igual que es verdad sólo para el resto. Mientras, yo me pudro en mi madriguera de Barranco (de Callao, de Stepney Green, del casco de Iruña, de Nervión).

No quiero dormir porque creo no tener motivos para levantarme. Ingente mentira. No quiero fumar un solo porro más para luego sentirme culpable. Para tener escusa para no salir. Para castigarme por algo que no he hecho. Para no hacer, al fin y al cabo.

Quiero dejar de ser correcto. De ser buena persona. Aquel con el que no te metes, porque él no se mete con nadie. Estoy harto. La próxima "Ójala me gustara Paco" te llamaré puta, si no eres tú Rocío, serás otra.

Te meteré cuello, en vez de pensar que lo hago. Seré sincero, porque será el único modo de no estar muerto.

Quiero llorar, pero no puedo.

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